Los taxis en huelga contra Uber, Cabify y VTC paralizan las grandes ciudades.

El sector exige que se reduzcan las licencias de vehículos de alquiler con conductor

Taxistas de toda España (20.000 según los organizadores y 6.000 según la Delegación del Gobierno) se manifestaron este martes en Madrid para protestar contra los vehículos de transporte con conductor (VTC) que usan empresas como Cabify y Uber. Además, se celebraron paros en la mayoría de grandes ciudades. La huelga más larga fue la de Barcelona, de 24 horas. Madrid se quedó sin taxis 12 horas. La principal reivindicación: que se limiten las licencias de VTC a una por cada 30 de taxis.

Madrid amaneció este martes sin taxis en la calle. Los taxistas comenzaron a concentrarse a las 8.30 en la estación de Atocha, donde se prepararon para la manifestación convocada a mediodía. “¡Cucaracha!” gritaban varios taxistas a los vehículos de transporte con conductor (VTC) que pasaban, identificados con una pegatina roja en el cristal trasero. Cabify operó (pero sin servicio de reservas) en Madrid y Barcelona. En la aplicación de Uber, un cartel advertía de que sus coches no estaban disponibles por la huelga.

Los taxistas se manifiestan atacando contra las VTCs alegando la ilegalidad de las mismas y que no siguen las normas, (como no ir debidamente identificados, recoger clientes en zonas exclusivas para taxis y sin contrato previo…) llegando a agresiones físicas en muchos casos.

Según portavoces de VTC todos estos argumentos en los que se basan los taxistas no son otra cosa que patrañas sin un fundamento real y que sólo sirve para tratar de monopolizar un negocio que durante muchos años han tenido en exclusiva y por el que temen que la competencia les “deje fuera”, sin embargo, existen claras diferencias entre unos y otros que se pueden apreciar en el siguiente vídeo:

La Huelga de 24 horas del taxi, afecta de forma desigual en Andalucía

Los taxistas andaluces se han sumado a la huelga que el sector ha convocado en protesta por el “intrusismo” (dicen) que ejercen las plataformas de transporte concertado Uber y Cabify. En Sevilla, además, ha coincidido con un día festivo por lo que ver un taxi en la calle, es muy difícil.

En el centro de Sevilla, este martes hemos visto paradas vacías. Difícil encontrar un taxi circulando. El único, el de Ignacio. Hacemos con él un trayecto y cuando vamos a pagarle. Con este cartel alerta de servicios mínimos, pero hoy, para muchos ha sido imposible parar uno. Y esto, ¿beneficia a los coches de caballos? Pues esta familia no ha tenido más remedio que utilizarlos a modo de taxi.

En la estación de Santa Justa, algunos ni siquiera sabían lo de la huelga. Así que los autobuses han hecho hoy su agosto. El porqué de esta huelga -dicen los taxistas- está en las plataformas de transporte alternativo, como Uber o Cabify.

Los conductores de Cabify aseguran que hoy están en alerta, después de estas imágenes que vimos en la Feria de Sevilla. 9 coches de su empresa que iban a hacer traslados aparecieron quemados en un aparcamiento de un alojamiento rural en Castilblanco de los Arroyos.

Barcelona se queda sin taxis

En su genuino e inconfundible blindaje de negro y amarillo, como si fueran “abejas”, ahí están, zumbando de aquí para allá, cubriendo toda la extensión de la que la vista pueda dar cuenta. Más allá de coincidencias cromáticas, los taxistas de Barcelona y el área metropolitana se sienten como estos insectos, en franco peligro de extinción, pese a considerarse también como un elemento imprescindible para el equilibrio del hábitat que les rodea. Este martes han reivindicado su influencia en el ecosistema urbano aparcando el coche, tratando de que su ausencia haga notar a propios y extraños que un día sin ellos al volante es una amenaza para el dinamismo que requiere la gran ciudad.

Y a fe que lo han ido notando en los cuatro puntos cardinales de la capital catalana, donde su ausencia era palpable. Lo ha percibido al sureste María, que baja las rampas del Hospital Sant Joan de Déu con su hijo y una intachable pericia manejando las muletas, pese a que su gesto taciturno denota que algo no va bien. “¿Huelga? ¿Justo hoy? ¿El único día del puñetero año que necesito un taxi por este esguince?”, suelta mientras se apresura a llegar a la parada del bus, a pie de la Ronda de Dalt. Se le informa de que hay servicios mínimos en hospitales y enclaves principales de la ciudad precisamente para personas como ella, con problemas de movilidad, pero ni se plantea volver a subir la cuesta para llegar a la parada y prefiere recuperar el resuello mientras aguarda que llegue su autobús.

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